CATEQUESIS Nº 5

                            DIOS NOS PROMETE UN SALVADOR.

PRIMERO QUE NADA

El animador de la comunidad y los miembros de la casa donde será la reunión se esfuerzan por crear un buen ambiente de acogida poniendo, como siempre, un empeño especial, en atender a los que acuden por primera vez o llevan poco tiempo participando de las reuniones. Es necesario ayudarles a que se sientan en confianza para que puedan participar. Recordemos que los cantos nos pueden ayudar a crear un ambiente festivo y de alegría y también a ocupar el tiempo de espera hasta que el grupo se reúna.

Llegada la hora nos disponemos a rezar:

Te alabamos y te bendecimos Dios Padre bueno que nos quieres y nos amas. El pecado de los hombres fue motivo suficiente para que tu te enojaras con nosotros y nos rechazaras para siempre. Sin embargo, tú no actuaste así. A la serpiente, que era el símbolo de nuestro pecado y del mal que hacemos los hombres, le prometiste que su reinado terminaría un día cuando fuera pisoteada por una mujer sencilla.

Hoy te damos gracias, Padre, por la promesa del Salvador y por María, nuestra Madre. Todo lo que hiciste por medio de ellos fue por amor a nosotros. No te olvides nunca de nosotros.

Y ¿CÓMO ESTUVO LA SEMANA?

Ahora que el Señor está con nosotros, comencemos nuestra reunión dedicando, como lo hacemos siempre, unos minutos a compartir lo que nos aconteció en la semana. Sería bueno que en este momento vayamos participando todos. No es bueno que siempre sean los mimos.

Una buena manera de evaluar nuestras reuniones es revisar semanalmente el compromiso que nos proponemos al final de cada tema para tratar de llevar a la vida las enseñanzas que Dios nos da. Revisemos pues nuestro compromiso último. ¿Hemos logrado realmente  sacar de nosotros alguno de esos pecados de orgullo y soberbia que a menudo nos acompañan en nuestro diario vivir?

De lo que hicimos bien damos gracias a Dios en un momento de silencio y pedimos perdón por aquello que no estuvo correcto.

EL TEMA DE HOY

Recordemos un poco lo más importante de nuestro último tema. ¿Quien recuerda cuáles fueron las ideas principales sobre las que hablamos?...

Vimos la semana pasada cuántas cosas penosas les acontecieron a los hombres desde que pecaron por primera vez. Dios, sin embargo, aunque debía estar dolido con ellos por su desobediencia, los quería tanto que no los condenó a la desgracia para siempre sino que les hizo una promesa formal de salvación, de que las cosas cambiarían y volverían algún día a ser como fueron desde el principio.

IDEAS CENTRALES

- Comencemos recordando un texto que ya leíamos la semana pasada. Se trata del diálogo que Dios tiene con la serpiente en el que la condena a arrastrarse y le dice que una mujer un día le vencerá. Le dice Dios a la serpiente: Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya, esta te pisará la cabeza mientras tú te abalanzarás sobre su talón. Gn.3,15


- Vamos a ver: ¿qué nos querrá dejar dicho Dios en estas palabras del Génesis cuando dice que una mujer le pisará la cabeza a la serpiente?... Para entenderlo mejor podemos pensar en lo que acontece, por ejemplo con un árbol si le cortamos la raíz, o con una animal si le cortamos la cabeza.

- En conclusión pues, ahí vemos cómo Dios, al asegurar que la serpiente, que representa al demonio, al mal y al pecado en el mundo, será aniquilada porque le pisotearán la cabeza, está prometiendo a Adán y Eva desde el momento mismo del pecado la salvación.

- ¿Qué les parece si nos ponemos en estos momentos en actitud de oración y damos gracias a Dios porque, una vez más, vemos que es un Padre bueno que debiendo condenarnos para siempre por nuestro pecado, nos quiere tanto que nos promete un salvador?

- A partir de ese momento de la promesa de un salvador todo empieza de nuevo, se reinicia la historia de salva­ción. Aquella bonita y hermosa creación que Dios hizo buena el hombre la dañó con su pecado. Ahora queda la tarea de recomponer lo roto, lo que nosotros hemos desbaratado.

- Hay un momento especialmente importante en esta historia de salvación. Es cuando nos encontramos con un nuevo Adán y una nueva Eva. Hablamos de Jesucristo y de la Virgen María.

- Cuando Dios dice a la serpiente que una mujer le aplastará la cabeza, se está refiriendo a María que, al aceptar ser madre de Jesús, madre del Salvador del mundo, ofrece a Dios una gran colaboración en su plan de salvación. María hace posible la salvación que Dios quiere ofrecernos a todos los hijos de Adán y Eva. Por eso decimos que María es la segunda Eva. Si la primera Eva contribuyó a que Adán pecara, la segunda Eva, contribu­yó a que la reconciliación del hombre con Dios, la salvación, fuera posible.

- Aquí es oportuno que dialoguemos un poco sobre la devoción a la Virgen María. Nuestro pueblo dominicano es, desde los primeros tiempos de la evangelización, un pueblo con mucha devoción a la Virgen María, sobre todo bajo los nombres de Altagracia y de Las Mercedes. Pero, en los últimos años, algunos de nosotros se han dejado llevar y confundir de las críticas que algunos de las sectas hacen a Nuestra Madre al negarle la importancia que tiene en el plan de salvación de Dios y sobre todo, al negarle la maternidad del Salvador.

- Hay muchos que influenciados por todo eso han dejado de rezar a la Virgen María. ¿Nos pasa a nosotros algo de eso?. ¿Cómo nos relacionamos nosotros con María?...

- María es la Madre de Dios, pero no es Dios; en consecuencia a María le debemos veneración y reconocimiento por ser nuestra madre, por ser modelo de creyente y porque nos enseña a vivir siempre cumpliendo la voluntad de Dios. Pero nunca debemos cambiarla por Dios, nunca debemos adorarla; la adoración sólo se la debemos a Dios que es nuestro Padre, que nos salva en Jesucristo por el Espíritu Santo.

- Lo mismo podemos decir de Jesús. El es el nuevo Adán, como nos dice San Pablo: un hombre trajo la muerte; un hombre también trae la resurrección de los muertos. Todos mueren por ser de Adán, y todos también recibirán la vida por ser de Cristo. ICor. 15,21-23.


- Si alguna vez hemos pensado que Adán es el culpable de nuestros problemas porque fue él quien pecó primero, ahora, sabiendo que Jesús es el nuevo Adán y que no pecó, ya no podemos seguir culpando a nuestros primeros padres de nuestros propios males. Hoy lo que nos acontece de malo es culpa nuestra, es resultado de nuestros propios pecados. Vamos a buscar algunos ejemplos con los que veamos esto de que los males que hoy aquejan al hombre son consecuencia de nuestros propios pecados y no tanto ya del pecado de Adán y Eva....

- Hoy, entre tanta señal de muerte a nuestro alrededor, entre tanta crisis y tanta penuria que estamos pasando los pobres de este pueblo, cómo podemos entender eso que hemos leído de San Pablo de que todos también recibirán la vida por ser de Cristo?

QUE NO SE NOS OLVIDE

- ¿Por qué decimos que Dios no condenó para siempre a nuestros padres y a nosotros sus hijos sino que nos ofreció la salvación?

- Hemos dicho que esa imagen que utiliza el escritor del Génesis de que una mujer aplastará la cabeza de la serpiente la podemos entender ¿cómo?

- ¿Por qué decimos hoy que Dios había pensado en María desde el principio para que ella participara en su plan de salvación?

- A María, como madre nuestra que es y madre del salvador también, ¿qué le debemos, adoración o veneración?

- ¿Cuál es la diferencia entre adoración y veneración?

- ¿Cuando adoramos a María y cuando la veneramos?

NOS COMPROMETEMOS

Esta semana podríamos comprometernos a que todos los días, o cuando cada quien encuentre el momento más oportuno para hacerlo, dediquemos un momento de nuestra oración a dar gracias a Dios por no condenarnos para siempre y por ofrecernos la salvación.

HASTA LA PROXIMA

Como parte final de nuestra reunión, podemos pedir a algunos que compartan lo que les pareció el tema y la reunión. Si hay avisos de la parroquia, se informan para que todos los sepan y concluimos con la oración final en la que recogemos nuevamente las ideas centrales del tema reflexionado y de las cosas que han contado los hermanos.